Día del Orgullo LGTBI 2020: Valladolid vuelve a reivindicar la diversidad

El Ayuntamiento de Valladolid ha celebrado el acto institucional para conmemorar el Día del Orgullo LGBTI.

El acto institucional ha tenido lugar en el Centro Municipal de la Igualdad, con el fin de poderlo realizar al aire libre, siguiendo las recomendaciones sanitarias para la prevención del Covid-19. En el acto, que ha contado con un aforo limitado, ha intervenido el Alcalde de Valladolid, Óscar Puente, acompañado de la concejala de Educación, Infancia, Juventud e Igualdad, María Victoria Soto.

El alcalde Oscar Puente  ha reivindicado “la definitiva y urgente aprobación de una norma tan necesaria como la Ley Estatal LGTBI” en el acto institucional de Orgullo LGTBI 2020 que este año se celebra al aire libre en el Centro de Igualdad.

“Incluso dentro del colectivo LGTBI las mujeres siguen siendo en buena medida invisibles, siguen estando olvidadas”, ha advertido el alcalde antes de recordar que “Valladolid es una ciudad tolerante, respetuosa y solidaria con todas las personas independientemente de su orientación sexual y de su género”.

Este año la lectura del Manifiesto a cargo de Paloma Arranz Santamarta jugadora profesional de balonmano hasta los 28 años, deporte al que sigue vinculada desde la directiva del Aula Alimentos de Valladolid y con el que representó a España en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Ha sido una premiada empresaria hostelera de nuestra ciudad y en la actualidad se dedica a la formación y consultoría en hostelería y al activismo en diversos ámbitos.

Este es el contenido íntegro de su intervención:

He tenido la oportunidad de leer el manifiesto del Día del Orgullo en un año extraño, que por momentos nos ha paralizado. Poco a poco salimos de nuestras casas y redescubrimos el mundo, un mundo que hace unas semanas se reducía a imagen fija de nuestras ventanas y a las pantallas luminosas del interior de nuestras casas. Aunque se hayan reducido nuestras posibilidades de ver, no hemos perdido la facultad de mirar.

Confieso que cuando me propusieron hablar el 28 de junio, mi primera reacción fue rechazarlo porque mi carácter castellano siempre me aconseja huir de la exposición pública. Sin embargo, no podía hacerlo, por todo lo que he observado estos meses, por el mundo que queremos dejar a los niños y niñas de hoy y por lo que he vivido desde siempre.

He recordado a las personas LGBTI jóvenes y no tan jóvenes que han tenido que vivir en confinamiento con familias que no aceptan su identidad de género, su orientación sexual o ambas, igual que tantas mujeres se han visto encerradas con sus agresores.

He leído insultos homófobos y tránsfobos en redes sociales contra un futbolista que se había pintado las uñas o contra mujeres trans, así como los mensajes de los que me hablan algunas compañeras deportistas a las que se considera lesbianas por el mero hecho de practicar un deporte.

He seguido también las luchas al otro lado del Atlántico que gritaban que las vidas negras importan y que las vidas negras trans también, porque no podemos olvidar la doble discriminación que sufren muchas personas racializadas.

Llevamos semanas buscando piso en Valladolid para una pareja de chicas gitanas que ha tenido que huir de su casa para estar juntas y nos hemos encontrado con un muro de racismo antigitano que se suma a la precariedad en la que se encuentran. Ni con avales, ni con dinero han querido alquilarles un hogar. Hoy quiero recordaros que Carmen y Lola es una película, pero también son también personas reales, que existen y sufren si el resto permanece impasible tras salir de la sala de cine.

La discriminación y las desigualdades no cesan, ni antes, ni durante, ni después de la pandemia. Tenemos que prestar atención a todos los frentes, internacionales o locales, están en nuestro barrio o en nuestro parlamento. Por eso no podemos dejar de celebrar el 28 de junio, ni callar el resto de días del año.

Nuestra visibilidad es gratitud por el legado de quienes lucharon en el pasado por nuestros derechos y compromiso por defenderlos para quienes los disfrutarán en el futuro.

Por todo ello hoy, como siempre, viva el Orgullo