El Grupo Municipal Socialista recuerda que la paralización que provoca el PP solo se arreglará en las urnas, primero cambiando el Gobierno de la Junta de Castilla y León y luego el del Ayuntamiento
El Grupo Municipal Socialista denuncia que el bloqueo deliberado del alcalde, Jesús Julio Carnero, y del presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, a la integración ferroviaria en marcha forzando la disolución de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, asesta un golpe decisivo al futuro inmediato y a las perspectivas de desarrollo a corto, medio y largo plazo de Valladolid.
La parálisis que promueve el PP rompe los compromisos vigentes, frena la economía local, judicializa un proyecto esencial y abre la puerta a una factura millonaria que hipotecará durante décadas el presupuesto municipal, los servicios públicos y las inversiones que necesitan los barrios.
Valladolid pierde inversiones ya comprometidas y se arriesga a asumir una deuda millonaria vinculada a la sociedad, además de renunciar a cerca de 80 millones de euros en obras de permeabilidad, accesos y reurbanización que estaban previstas. «Es una decisión irresponsable que condena a la ciudad a la incertidumbre y a la pérdida de oportunidades», denuncia el portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Valladolid, Pedro Herrero.
Esta hoja de ruta que abre el PP sumará a la antigua factura del soterramiento fallido —con un agujero histórico de 404 millones de euros— la nueva factura de la no integración. «Carnero y Mañueco dejan a Valladolid sin un proyecto claro y viable: renuncian a una integración ferroviaria en superficie que podía estar ejecutándose ya y, al mismo tiempo, mantienen viva la entelequia del soterramiento ya superado y técnica y económicamente inasumible. El resultado es devastador: ni integración ni soterramiento, solo más años de vías como barrera y un inmenso coste para las arcas públicas. Esta es la herencia que pretende legar el PP a la ciudadanía», valora Herrero.
La comparación con otras ciudades es elocuente. Vitoria, Santander, Granada o Jaén han apostado por soluciones de integración en superficie que cosen la ciudad, mejoran la movilidad y permiten desarrollar los suelos ferroviarios con nuevos equipamientos y zonas verdes. Mientras tanto, con la estrategia de Carnero y Mañueco, Valladolid se queda a la cola, perdiendo el tren de la modernización urbana y del transporte intermodal que se consigue con el convenio hasta ahora vigente. «Es una oportunidad histórica desperdiciada que impactará en la competitividad de Valladolid y en su capacidad para atraer inversión y talento», señala el portavoz socialista.
La paralización de la integración tiene efectos concretos y muy perjudiciales en la movilidad y en la vida diaria de miles de vecinos. Adiós a los pasos de Ariza —imprescindibles para conectar con seguridad y fluidez la Ciudad de la Comunicación, la zona de Cuarteles, La Farola y el entorno de La Rubia—, incluidos el nuevo paso de tráfico entre la calle Hípica y la avenida Adolfo Suárez y los pasos peatonales y ciclistas previstos en la avenida de Irún. También se deja sin ejecutar el paso peatonal de Unión–Pelícano que debía unir Pajarillos con Vadillos y el centro, se frena la sustitución del obsoleto viaducto de Arco de Ladrillo parcheado por un túnel moderno que resolvería un cuello de botella histórico en la zona sur, y se condena a la indefinición la nueva estación de autobuses junto a Campo Grande, clave para la intermodalidad.
«Estamos ante un frenazo económico de manual: se pierden contratos, empleo y actividad ligada a obras ya proyectadas, se bloquea la puesta en valor de los suelos ferroviarios —con viviendas, zonas verdes y equipamientos— y se coloca un lastre financiero a un Ayuntamiento que verá seriamente comprometida su capacidad de inversión en los próximos años. La decisión del PP no solo dañará la movilidad y la cohesión urbana; dañará también la cartera de los vallisoletanos al obligar a pagar la deuda heredada de la SVAV detrayendo esos recursos de servicios e inversiones en los barrios», apunta Pedro Herrero.
“La contumacia y cerrazón del alcalde son inaceptables. Jesús Julio Carnero juega con el futuro de la ciudad, hace daño a Valladolid de forma irreversible y lo hace con plena conciencia de lo que hace, lo que confirma su mala fe y la gravísima irresponsabilidad que comete. Le exigimos que rectifique de inmediato, que cumpla el convenio en vigor y que deje de bloquear unas actuaciones que solo traen beneficios para Valladolid. No hay ninguna justificación técnica ni económica para dinamitar la integración; solo hay un cálculo partidista que pone por delante los intereses del PP frente al interés general”, considera el portavoz socialista.
El Grupo Municipal Socialista trabajará en todas las instancias —institucionales, jurídicas y sociales— para defender a Valladolid de este ataque a su futuro, pero recuerda a la ciudadanía que la parálisis que provoca el PP solo se arreglará en las urnas, primero con un cambio de Gobierno en la Junta de Castilla y León el próximo mes de marzo y luego en el Ayuntamiento, en mayo de 2027. «Es el momento de elegir entre el bloqueo y la deuda, o entre una ciudad que progresa con proyectos reales, financiados y en marcha. Valladolid merece certezas, no aventuras; merece la integración que ya consiguió garantizarse, no boicot; merece un gobierno que sume, no que reste. Y lo tendrá cuando los vallisoletanos vuelvan a decidir con su voto poner a la ciudad por delante de los intereses de Carnero y Mañueco», valora Pedro Herrero.
Declaraciones del portavoz del Grupo Municipal Socialista, Pedro Herrero:








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