La actuación forma parte del proyecto por la biodiversidad, que cuenta con Fondos Europeos logrados en la anterior legislatura municipal. La inversión, que asciende a 482.825 euros, ha permitido convertir un espacio degradado en un pulmón verde para la ciudad, que contribuye a la lucha contra el cambio climático.
Valladolid suma un nuevo espacio ambiental: El Tomillo. Gracias a la transformación de esta zona que estaba abandonada en el este de la ciudad se ha logrado una reserva biológica urbana. Este proyecto – enmarcado en la iniciativa ‘Valladolid, Caminos de Biodiversidad’- se extiende a lo largo de más de 9 hectáreas que pueden recorrer los ciudadanos a través de amplios paseos en los que se puede disfrutar de un refugio natural para la flora y fauna autóctonas.
Esta actuación fue concebida en la anterior mandato municipal. De hecho, la inversión de casi medio millón de euros (482.825) se ha realizado durante los últimos meses gracias a los Fondos Europeos logrados en la etapa de Óscar Puente en la Alcaldía. Hoy los concejales del Grupo Municipal Socialista, acompañados por responsables de ACENVA y representantes vecinales, han recorrido este espacio recuperado, que resulta aún de más valor considerando que antes se utilizaba como una escombrera.
Se han plantado 360 nuevos árboles, cerca de 1.400 arbustos y más de 2.000 plantas aromáticas y una pradera naturalizada mayor que un campo de fútbol (11.757 metros cuadrados).
Para el diseño de esta intervención el Ayuntamiento contó con la colaboración de la Asociación para la Conservación y Estudio de la Naturaleza de Valladolid, ACENVA, y de las asociaciones de vecinos de los barrios Belén, Pilarica y Santos Pilarica, que desde 2016 han venido trabajando en la recuperación de este entorno, con apoyo de la administración municipal.

La restauración ambiental ha consistido en la recuperación geomorfológica de toda la parcela, la retirada de los residuos y la descontaminación del suelo. Con posterioridad, se ha procedido a la recuperación de la flora autóctona, estableciendo diversos hábitats.
Entre las actuaciones ejecutadas se incluyen bosques de chopos, álamos, olmos, fresnos, sabinas, encinas, endrinos y distintas especies arbóreas. Se ha procurado un espacio propicio para mariposas y polinizadores silvestres; charcas de anfibios, entornos para distintas especies de fauna y jardines de lluvia para anfibios, refugios para murciélagos y hábitats adecuados para aves, insectos, reptiles y mamíferos.
El proyecto cuenta con una inversión de 482.825 euros, financiados por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, con fondos Next Generation EU.
Además, El Tomillo ha sido designado como una de las primeras «Zonas Tranquilas» de Valladolid, donde se limitarán actividades ruidosas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos .

Valladolid fue seleccionada dentro de la convocatoria de ayudas para el impulso de la renaturalización de ciudades de la Fundación Biodiversidad con su proyecto ‘Valladolid, Caminos de Biodiversidad’. Entre los proyectos contemplados en Valladolid con Fondos Europeos, además de la reserva Biológica Urbana “El Tomillo”, figura la restauración medioambiental y ecológica del Cerro de San Cristóbal.








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