La concejala de Servicios Sociales y Mediación Comunitaria, Rafaela Romero, ha presentado el proyecto “Paseos cotidianos hacen salud” que comienza hoy y que se llevará a cabo en los doce centros de personas mayores del Ayuntamiento, extendiendo su desarrollo hasta el mes de noviembre.

Este proyecto, que cuenta con financiación de la Federación de Municipios y Provincias (FEMP), persigue favorecer un envejecimiento activo y saludable, a través del diseño y dinamización de rutas cotidianas, que sean accesibles, amigables y saludables, involucrando a las personas mayores como agentes de los cambios en su entorno y en el mantenimiento de su salud.

Como objetivos específicos se plantean:

  • Mejorar la accesibilidad física y sensorial en itinerarios urbanos habituales para las personas mayores.
  • Fomentar el conocimiento y la reflexión acerca de la accesibilidad física y sensorial.
  • Identificar las sensaciones positivas y negativas que se tienen durante los recorridos más cercanos.
  • Incorporar el valor salud a trayectos cotidianos.
  • Estimular la participación de las personas mayores en la promoción de la salud y de la actividad física para la salud.
  • Incrementar la caminabilidad del municipio lo que puede contribuir a la reducción del transporte motorizado y con ello, la huella de carbono.
  • Fomentar la socialización de las personas y el fortalecimiento del tejido social.

El proyecto, planteado con una metodología activa-participativa y centrada en la persona, las personas serán agentes de los cambios en su entorno más cercano y participarán de las decisiones concernientes a su salud, percibiendo que lo que hacen es útil y tiene sentido.

El proyecto consta de tres fases:

Fase 1: Diseño de las rutas y formación de grupos de evaluación

En esta fase, desde cada CPM, se ha procedido a la elección de 2 rutas urbanas de uso habitual para las personas mayores, tomando como punto de partida el propio centro de personas mayores.

Estos grupos estarán asesorados y acompañados por un dinamizador que les facilitará material informativo sobre las características que tiene que tener un recorrido urbano accesible, que permita la movilidad de las personas de forma autónoma y segura, independientemente de las características funcionales o la situación personal que tengan en ese momento.

Fase 2: Ejecución de las rutas y evaluación de la accesibilidad y amigabilidad

En esta fase, en la que el grupo irá también acompañado de un dinamizador, se realizará el estudio de las rutas, desde el punto de vista de la “accesibilidad básica”, que cumpla los estándares mínimos recogidos en la normativa acerca de la composición de la vía pública, dimensiones, pendientes, pavimentos y condiciones de iluminación, buscando, además, una “accesibilidad amigable” que permita a las personas disfrutar de los recorridos.

Efectuados los recorridos se procederá a la puesta en común y al análisis de las barreras y dificultades encontradas, al objeto de extraer las conclusiones que se darán traslado a los Servicios Municipales competentes, para su valoración.

Fase 3: Repetición de las rutas, incorporando una tabla de ejercicios al finalizar el paseo

En esta última fase se propone repetir los mismos trayectos, con objeto de convertirlos en paseos cotidianos saludables. Para ello, además de la repetición de la ruta, se  realizará una tabla de ejercicios idóneos a las características de los participantes y supervisada por un monitor profesional, en el parque más cercano al punto de destino de cada trayecto, utilizando cuando sea posible los parques biosaludables de la ciudad ( actualmente veinte parques) con el objetivo añadido de enseñar al colectivo de personas mayores a manejar los aparatos de gimnasia que contienen, favoreciendo así un posterior uso autónomo de los mismos.

Con el desarrollo de estos paseos se busca, además, incrementar el bienestar emocional fomentando la interrelación que se produce entre las personas participantes, a través de técnicas dinamizadoras impulsadas por el monitor que les acompañe

Rafaela Romero recuerda que Valladolid forma parte de la Red de Ciudades Amigables desde 2015, iniciativa promovida por la OMS que persigue hacer de las ciudades entornos más accesibles y amables con las personas mayores, partiendo de la participación del colectivo desde lo local. De manera específica, Valladolid cuenta con el II Plan de Accesibilidad y el I Plan para las Personas Mayores, reflejo del compromiso que la ciudad tiene con las personas con discapacidad y las personas mayores y su salud.

En ambos planes, que convergen en muchos aspectos, se apuesta por la prevención y promoción de la salud, destacando la importancia de la actividad física en un envejecimiento activo y saludable, así como una accesibilidad universal, haciendo que cualquier entorno sea practicable para cualquier persona, independientemente de su edad y estado de salud (es importante resaltar que la accesibilidad ha de ser física, psíquica y sensorial).

Como resumen, indica que este proyecto persigue mostrar cómo se puede cuidar de la salud desde la cotidiano, realizando paseos habituales que sean accesibles, amigables y saludables, apostando de este modo por la caminabilidad, tratando de favorecer el desplazamiento a pie en los recorridos más habituales a realizar en la vida diaria, lo cual, a su vez, puede repercutir en un entorno más sostenible y menos contaminado, al reducir los trayectos en transporte monitorizado.

La participación en estas actividades es gratuita y las personas interesadas pueden recibir más información e inscribirse en los Centros de Personas Mayores o llamando al teléfono de atención a las personas mayores 983 07 08 99.