El deterioro del sistema municipal de alquiler de bicicletas se evidencia en el aumento las estaciones vacías, los fallos y la falta de mantenimiento de las bicis.
“BIKI llega a Zaratán”. Esta fue la noticia que difundió el Ayuntamiento de Valladolid el 19 de septiembre de 2023. Tres años después, BIKI sigue sin llegar a Zaratán. Este incumplimiento de Carnero simboliza lo que realmente ha ocurrido este tiempo: mucha propaganda y gestión deficiente del servicio público de alquiler de bicicletas. En consecuencia, el Grupo Municipal Socialista reclama a Carnero mayor control para garantizar un adecuado mantenimiento de las bicis y una mejora del servicio para evitar lo que está sucediendo en la actualidad: estaciones que quedan sin bicicletas en determinados momentos, escasez de bicicletas eléctricas y problemas relacionados con anclajes, ruedas, frenos, cadenas, luces o baterías.
(https://www.valladolid.es/es/actualidad/noticias/biki-llega-zaratan)
El Grupo Municipal Socialista considera que la evolución positiva de BIKI demuestra el éxito indiscutible del modelo de bicicleta pública implantado en Valladolid en febrero de 2023. Actualmente, la red dispone de 104 estaciones y 928 bicicletas. En consecuencia, es necesario reforzar el mantenimiento preventivo, mejorar la redistribución de bicicletas durante las horas de máxima demanda, analizar la disponibilidad real estación por estación y reducir los tiempos de reparación de las unidades averiadas.
“El problema de BIKI no es que los vallisoletanos no quieran utilizarlo; ocurre exactamente lo contrario: cada vez quieren usarlo más y el Ayuntamiento tiene que garantizar que el servicio esté a la altura de esa demanda”, señala el Luis Vélez, que recuerda las posibilidades del nuevo contrato del Ayuntamiento -adjudicado el 28 de diciembre de 2025- para el mantenimiento, logística y coordinación de BIKI, adjudicado por un importe de 2.953.742 euros, IVA incluido, para un periodo inicial de dos años.
“El equipo de gobierno de Carnero -concluye el concejal socialista- debe ejercer un mayor control. El éxito de BIKI obliga a gestionarlo mejor, porque detrás de cada estación vacía o bicicleta averiada hay una persona que había decidido desplazarse de una manera sostenible y que puede terminar buscando otra alternativa”.








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