Pedro Herrero subraya que su último ataque personal contra el concejal Fernández Antolín fue “premeditado” y evidencia su “falta de talante democrático”

El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Valladolid denuncia la deriva autoritaria del alcalde, Jesús Julio Carnero, después de que en el último pleno llegara a cuestionar de forma expresa la libertad ideológica y de cátedra del concejal socialista Martín Fernández Antolín, profesor universitario, con unas declaraciones impropias de quien debe presidir con neutralidad, respeto institucional y garantías democráticas el máximo órgano de representación municipal.

El portavoz socialista, Pedro Herrero, considera que el último ataque personal de Carnero al concejal Martín Fernández Antolín evidencia “una forma de ejercer la Alcaldía que es incompatible con la presidencia de los plenos”. Para Herrero, “Carnero no sólo evita la neutralidad, sino que ha demostrado una preocupante falta de talante democrático al convertir la Presidencia del Pleno en una plataforma de ataque partidista y personal contra la oposición”.

Durante el debate plenario, y después de haber permanecido escuchando durante cerca de dos horas las intervenciones de los grupos, Carnero no improvisó una respuesta fruto de un calentón ni de una reacción inmediata. Sus palabras fueron pronunciadas de forma “pensada, consciente y deliberada”. El alcalde llegó a afirmar: “A mí lo que me molesta no es que usted (Fernández Antolín) sea sanchista, es que usted, siendo sanchista, esté dando clases a alumnos y alumnas. Eso es lo que me molesta. Y como es mi opinión usted me la va a respetar”.

Para el Grupo Municipal Socialista, aunque estas palabras fueron retiradas media hora más tarde, esta frase constituye un salto cualitativo gravísimo. «No estamos ante una discrepancia política ordinaria, sino ante un señalamiento personal que vincula la ideología de un concejal con el ejercicio de su profesión. Carnero cuestionó que una persona con una determinada posición política pueda impartir clases en una universidad, poniendo bajo sospecha su libertad ideológica, su libertad de cátedra y su honestidad profesional», indica Herrero.

“Es intolerable que el alcalde de Valladolid se permita insinuar que un profesor universitario no debería ejercer como tal por pertenecer a un determinado partido político o por defender unas ideas políticas. Eso no es debate democrático: es sectarismo institucional, nada menos que desde la Presidencia del Pleno”, señala Herrero.

El Grupo Municipal Socialista subraya que estas declaraciones resultan aún más graves por el lugar y el momento en que se produjeron. No fueron pronunciadas en una tertulia ni en un acto de partido, sino desde la Presidencia del Pleno del Ayuntamiento de Valladolid, en el ejercicio de una función institucional que exige ejemplaridad, neutralidad y respeto a todos los concejales, con independencia de su ideología.

Pedro Herrero recuerda que “quien preside un pleno no puede utilizar su posición para atacar personalmente a un concejal de la oposición, menos aún cuestionando su profesión y su libertad ideológica”. A su juicio, “Carnero ha cruzado una línea democrática muy peligrosa y con ello se inhabilita aún más como alcalde para seguir presidiendo los plenos municipales”.

El Grupo Municipal Socialista considera que este episodio no es un hecho aislado, sino un nuevo capítulo de una conducta reiterada. Ya en anteriores ocasiones el GMS ha reclamado que Carnero delegue la Presidencia de los Plenos en otro concejal del PP, tal y como permite el artículo 39.2 del Reglamento Orgánico municipal, ante su incapacidad para garantizar un desarrollo neutral, equilibrado y respetuoso de las sesiones.

Los antecedentes son numerosos y revelan un patrón preocupante. Carnero ha tolerado intervenciones extemporáneas y partidistas, ha actuado de forma arbitraria en la ordenación de los debates, ha intentado limitar la actividad de control de los grupos de la oposición, ha negado el derecho a votar separadamente asuntos que podían facilitar acuerdos parciales y ha retirado el uso de la palabra cuando le ha convenido políticamente.

Especialmente grave fue también su negativa a garantizar el uso de la palabra a concejales socialistas, con la frase “yo a usted no le garantizo nada”, episodio sobre el que el Secretario General llegó a señalar la vulneración de un derecho fundamental reconocido en el artículo 23.2 de la Constitución Española. A ello se suma el incumplimiento reiterado de preceptos del Reglamento Orgánico relativos al acceso a la información, las llamadas al orden, los turnos de palabra y las votaciones.

Para los socialistas, el ataque al concejal Martín Fernández Antolín confirma que, a mayores de las formas, hay un problema de fondo: el alcalde ha provocado que la situación sea insostenible. “Un alcalde que cuestiona que un concejal pueda dar clase por sus ideas políticas no está capacitado para garantizar los derechos de la oposición. Y si no puede garantizar esos derechos, no debe seguir presidiendo el pleno”, concluye Pedro Herrero.