El Grupo Municipal Socialista advierte del incremento de las peticiones sin resolver y de las quejas dirigidas a la Alcaldía.

“Una institución cercana no es la que más expedientes registra. Es la que mejor responde. Y hoy, a la vista de los datos de 2025, Valladolid necesita menos autocomplacencia y más gestión.” Así ha concluido Martín Fernández Antolín su intervención sobre la Memoria de Sugerencias y Reclamaciones correspondiente a 2025, que refleja un récord en las peticiones de los vecinos al Ayuntamiento.

“Los datos de 2025 -ha explicado en el Pleno el concejal del Grupo Municipal Socialista-  obligan a una reflexión seria. No a la autocomplacencia. No al triunfalismo. No a la utilización selectiva de las cifras. Obligan a mirar de frente una realidad incómoda: Valladolid ha registrado en 2025 el mayor volumen de peticiones desde que se mide esta participación ciudadana a través de la Comisión de Sugerencias y Reclamaciones.”

Son 39.574 peticiones en 2025, un dato que supera ampliamente la referencia de 2022 que el propio equipo de gobierno utilizó en el pasado como vara de medir la situación municipal. Si entonces se pretendía presentar aquel año como ejemplo de desatención o desorden, hoy los datos obligan a aplicar el mismo criterio. Con una diferencia: ahora las cifras son mayores.

Pero no se trata sólo del número total de peticiones. Lo verdaderamente relevante es que 2025 es también el año con mayor número de quejas: 1.051 quejas, un 13,90% más que en 2022. Es decir, no estamos únicamente ante una ciudadanía que participa más; estamos ante una ciudadanía que se queja más.

Martín Fernández Antolín considera que eso tiene significado político, administrativo y social: “Porque una queja no es una felicitación ni una mera consulta. Una queja expresa malestar, insatisfacción, retraso, falta de respuesta o percepción de abandono. Por tanto, cuando aumentan las quejas, lo responsable no es maquillarlas bajo el argumento de que existen más canales de participación. Lo responsable es preguntarse qué está fallando.”

La comparación de mandato también resulta significativa. Desde junio de 2023 hasta el 31 de diciembre de 2025, el actual equipo de gobierno ha recibido 84.254 peticiones. En un periodo equivalente de la legislatura municipal anterior se registraron 70.189. La diferencia no es menor. Son más de catorce mil peticiones adicionales. Y esa evolución no puede presentarse como una anécdota: dibuja una tendencia.

Una tendencia que afecta a ámbitos esenciales de la vida cotidiana de Valladolid.

En parques y jardines, por ejemplo, se registran 6.254 peticiones, de las cuales 3.548 son quejas. Este dato concentra una parte muy relevante de la preocupación vecinal. Hablamos de mantenimiento, limpieza, arbolado, seguridad, espacios públicos y calidad urbana. Hablamos de lo que la ciudadanía ve, pisa y utiliza cada día.

También en materia vinculada a seguridad, convivencia y atención ciudadana, los datos no permiten sostener un relato de mejora sustancial. Las cifras de 2025 se mantienen en niveles muy similares a las de 2022, tanto en volumen de peticiones como en peso de las quejas. Por tanto, cuando se afirmó que se habían reorganizado recursos y reforzado respuestas, la Memoria no acredita un cambio profundo en la percepción ciudadana.

Especialmente llamativo resulta lo ocurrido en Alcaldía. Entre 2015 y 2023 se registraron 101 quejas en Alcaldía. En apenas dos años y medio del mandato actual se han registrado 425. Incluso descontando el mes de agosto de 2025, marcado por un volumen excepcional de quejas relacionadas con la tasa de basuras, el resultado seguiría siendo superior al acumulado de los dos mandatos anteriores.

No basta con recibir peticiones. No basta con registrar quejas. La verdadera medida de un Ayuntamiento es la respuesta que ofrece.

Por eso preocupa la utilización creciente de fórmulas como “notificada” como aparente cierre administrativo. Notificar no siempre es resolver. Derivar no siempre es atender. Trasladar un expediente no equivale necesariamente a dar una solución. Y cuando hablamos de asuntos sensibles, como riesgos vinculados al arbolado o incidencias que pueden afectar a la seguridad la diferencia entre notificar y actuar puede ser decisiva.

La ciudadanía no acude al Ayuntamiento para recibir una etiqueta administrativa. Acude porque espera una respuesta útil, comprensible y eficaz.

También la Memoria de Transparencia apunta una señal de alerta. El crecimiento continuado de solicitudes y el atasco que se constata comisión tras comisión muestran que existe una presión creciente sobre los servicios municipales. El problema no está en los trabajadores   municipales. Al contrario. Si el sistema sigue respondiendo es, en buena medida, por el esfuerzo de los profesionales del Servicio de Información y Administración Electrónica y de las distintas áreas municipales.

Y la conclusión de 2025 es clara: hay más peticiones, hay más quejas, hay más presión sobre servicios esenciales y hay dudas razonables sobre la calidad real de algunas respuestas administrativas.

“Esta Memoria -ha precisado Martín Fernández Antolín- no dice que Valladolid esté mejor atendida. Dice que Valladolid reclama más. Dice que Valladolid se queja más. Dice que los servicios municipales soportan más carga. Y dice que el Ayuntamiento debe responder mejor. Por tanto, lo que corresponde no es minimizar los datos, sino asumirlos. No es presumir de canales, sino garantizar soluciones. No es confundir participación con satisfacción. Y, desde luego, no es confundir una notificación con una respuesta.”

La ciudadanía ha hablado a través de esta Memoria. Lo ha hecho con decenas de miles de peticiones y con el mayor número de quejas registrado. Ahora le corresponde al gobierno municipal escuchar, corregir y actuar.

“Porque una institución cercana no es la que más expedientes registra. Es la que mejor responde. Y hoy, a la vista de los datos de 2025, Valladolid necesita menos autocomplacencia y más gestión.”