“Es un modelo de escaparate que no prioriza la cultura participativa y de base”, critica Charo Chávez
El Grupo Municipal Socialista ha votado en contra de los presupuestos de la Fundación Municipal de Cultura (FMC) para 2026 por consolidar un modelo de gestión centrado en la externalización de servicios y el aumento de gastos superfluos, en detrimento del apoyo real a la creación local, la participación ciudadana y la red cultural de la ciudad. “Estos presupuestos refuerzan la foto y la alfombra roja, pero siguen de espaldas a quienes sostienen la vida cultural cotidiana en Valladolid: profesionales, asociaciones y barrios”, ha señalado la concejala socialista Charo Chávez.
Según el análisis comparativo de las cuentas, el presupuesto global de la FMC aumenta un 5,3 %, hasta los 18,28 millones de euros, pero ese incremento no se traduce en más recursos para cultura de base, programas educativos o creación artística local. “Se prioriza contratar fuera, hacer publicidad y engordar partidas protocolarias, mientras el tejido cultural sigue sin un impulso estable ni transparente”, subraya Chávez, quien recuerda que respecto a 2023 la subida es apenas del 0,7 % tras el tijeretazo de 2024 y que buena parte del aumento obedece a la incorporación de la Seminci al presupuesto de la Fundación sin una estrategia cultural integral.
La concejala ha destacado que el Teatro Calderón sube un 4,7 % hasta los 3,3 millones, con el grueso del crecimiento en seguridad, limpieza y trabajos con empresas externas y una nueva partida de 25.000 euros en publicidad. En paralelo, Promoción Cultural y Artes Escénicas cae un 4,2 % al tiempo que se multiplica la publicidad y crecen los trabajos externos. “Se incentiva el gasto de escaparate mientras se aplaza la inversión transformadora”, valora la concejala socialista.
Chávez ha apuntado, asimismo, que el Museo Patio Herreriano mantiene su presupuesto pese a su relevancia y potencial de crecimiento; y que Fiestas Populares se erige como programa independiente con 546.500 euros destinados sobre todo a escenarios, maquinaria y actuaciones contratadas. “No hay un reequilibrio a favor de la cultura de proximidad ni de la autoría local”, ha dicho.
En lo que respecta a la Seminci, la concejala ha valorado que el festival sube hasta 3,4 millones de euros, de los que 400.500 se asignan a atenciones protocolarias y 1,9 millones a servicios externos, con un salto en publicidad desde 5.000 euros en 2023 a 70.000. “Apoyar la Seminci es irrenunciable, pero hacerlo sin reforzar en paralelo la base cultural, la creación y la educación es desequilibrado y miope”, indica Chávez.
También ha advertido de que el gasto de personal solo aumenta un 2,8 % frente al 6 % de suministros y gastos corrientes. “Sin equipo público suficiente, la Fundación profundiza en la dependencia de la externalización y pierde capacidad técnica, planificación y control”, señala. A ello se suma la ausencia de medidas para proteger los derechos de autoría frente al uso de nuevas tecnologías como la IA, la falta de una hoja de ruta participada y ajustada a las buenas prácticas y el estancamiento de las subvenciones y del apoyo a la creación y a los proyectos audiovisuales locales. “La cultura no es un instrumento de propaganda; es un derecho ciudadano y un vector de cohesión social que requiere planificación, transparencia y estabilidad”, remarca.








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