El cambio, sin haber limpiado y adaptado en profundidad las antiguas instalaciones usadas por la ONCE, refleja la falta de gestión en materia social del equipo de gobierno PP-Vox
“Deprisa y corriendo, de forma atropellada y sin tener en cuenta detalles fundamentales como la limpieza y adaptación en profundidad de las instalaciones”, así se ha producido el traslado al Pasaje de la Marquesina del Centro de Vida Activa que se cerró sorpresivamente el pasado día 11 de abril en la calle Fray Luis de León.
La concejala socialista Rafaela Romero denuncia que este traslado, que afecta a un millar de usuarios, es un ejemplo más de la falta de gestión y nula preocupación por los mayores del actual equipo de gobierno de PP y Vox en el Ayuntamiento de Valladolid, que actúa “a remolque de las críticas del Partido Socialista”.
Tras haber visitado las nuevas instalaciones (antes ocupadas por la ONCE) la concejala socialista ha podido comprobar que el nuevo espacio aún no se encontraba limpio cuando ya se habían comenzado a desarrollar actividades. “Este hecho demuestra que las personas no son el centro de atención de las políticas sociales del actual gobierno municipal”, asegura Romero.
Lo sucedido con este último traslado no es un caso aislado, sino un nuevo capítulo en una cadena de despropósitos. A la falta de mantenimiento crónica del CVA Zona Este —con goteras, humedades, moho y techos en mal estado— se suma la falta de ambición en la ampliación del CVA de Arca Real, en el barrio de Delicias. Allí, el Ayuntamiento ha rechazado utilizar todo el espacio liberado por el traslado del supermercado Mercadona, a pesar de que 300 mayores se han quedado fuera de las actividades por falta de capacidad.
“El cierre del centro de Fray Luis de León se ha hecho deprisa y corriendo, sin informar adecuadamente a las personas mayores ni a los trabajadores. Esta es la tercera vez en lo que va de legislatura que un centro de vida activa sufre problemas graves. Es inaceptable”, ha afirmado Romero.
El Grupo Municipal Socialista denuncia también la ausencia de un seguimiento riguroso del contrato con la empresa que presta los servicios en los CVA, lo que ha derivado en una pérdida de derechos laborales y en el deterioro general del servicio.
Romero concluye con una llamada de atención al alcalde Carnero y su equipo, más preocupados por la propaganda y su propia imagen que por las personas con más necesidades: “Están perdiendo oportunidades reales para mejorar la vida de nuestros mayores. En lugar de actuar con previsión y compromiso, improvisan, y así están demostrando que su modelo de ciudad no tiene en cuenta a quienes más lo necesitan”.








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