El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, y el concejal de Planeamiento Urbanístico y  Vivienda, Manuel Saravia, han presentado en el claustro de Las Francesas el proyecto para ubicar el servicio de Prevención y Salud Laboral en un inmueble con 533 años de antigüedad. La implantación de las dependencias del Centro de Salud Laboral Municipal es una oportunidad para mejorar este departamento que da servicio a 3.000 trabajadores. En esta cifra se incluyen a los empleados del Ayuntamiento, las fundaciones municipales  y la plantilla  de AUVASA.

El alcalde ha resaltado “la puesta en valor”  de un local histórico inutilizado, con el deterioro que esto supone y, además, se aprovecha para la prestación del servicio de salud a todos los trabajadores.  “Se da utilidad a un local en el que vamos a hacer las obras de rehabilitación y adecuación”. Además, Óscar Puente  ha destacado la dinamización del entorno por el movimiento de personas y la recuperación del patrimonio.

Manuel Saravia, tras reconocer que el proceso de adquisición ha sido complejo,  ha anunciado que el proyecto se ejecutará a lo largo del próximo año 2021: “Es buena noticia, incluso para la conservación del edificio”.  La Concejalía de Planeamiento Urbanístico y Vivienda ya ha entregado el proyecto básico a la Junta de Castilla y León.

El local, con una superficie de 706 metros cuadrados útiles, es diáfano, con la excepción de las dos zonas de aseos ubicadas en los extremos de los cuerpos paralelos al claustro.

La nueva ubicación permitirá prácticamente duplicar la extensión de las dependencias municipales, ya que en la actualidad se presta el servicio en 300 metros cuadrados en el antiguo Hospital Militar del Paseo Zorrilla.

Además, cuando el proyecto esté ejecutado las instalaciones del Hospital Militar serán aprovechadas por el Ayuntamiento para la mejora del albergue municipal. En consecuencia, los usuarios tendrán un mayor grado de bienestar y los empleados podrán desempeñar mejor sus tareas hacia las personas sin hogar.

La planta baja del claustro ha formado parte del centro comercial. En la planta segunda el corredor del claustro forma el acceso a una serie de propiedades privadas. El interior del patio ha pasado recientemente a ser propiedad municipal. La escalera renacentista que une los corredores fue restaurada en 2008 con un proyecto del arquitecto Elesio Gatón.

Centro de Prevención y Salud Laboral

El Departamento de Prevención y Salud Laboral del Ayuntamiento de Valladolid, se trasladará a los locales de Las Francesas. Este Departamento presta las funciones de servicio de prevención a los empleados del Ayuntamiento de Valladolid, incluyendo sus empresas públicas y fundaciones como AUVASA o la Fundaciones Municipales de Cultura o de Deportes. En total, el departamento atiende a 3.000 trabajadores.

En este Departamento se realizan las cuatro funciones recogidas en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, es decir, Higiene Industrial, Seguridad Laboral, Ergonomía y Psicosociología y Medicina del Trabajo; dotadas cada una de ellas, de sus correspondientes especialistas médicos, enfermeras y técnicos en prevención. Se efectúan exámenes en salud a los trabajadores municipales, atención sanitaria y primeros auxilios. Para ello se hacen analíticas de sangre y orina y se emplean electrocardiógrafos, espirómetros, esfigmomanómetros, audiómetro, otoscopios, oftalmoscopios, etc. También  se procede a la vacunación contra la gripe (800 empleados públicos han sido vacunados este año).

También se evalúan los riesgos existentes en los distintos puestos de trabajo y los presentes en las diferentes maquinarias y materiales utilizados y se ponen las medidas preventivas adecuadas para cada situación. Por lo tanto, es un servicio encaminado fundamentalmente a la prevención de los accidentes de trabajo y de los riesgos físicos, químicos y biológicos, existentes en las distintas tareas municipales.

Las fechas que jalonan la historia del convento

En 1487 las hermanas María de Zúñiga y María de Fonseca establecen una congregación destinada a la alta sociedad castellana.

En 1530 ya estaban construidas tres fachadas del claustro.

En  1652 se iniciaron las obras de edificación de la iglesia nueva (la tercera, si contamos la capilla original), parece ser que encargadas al arquitecto D. Nicolás Bueno. Esta nueva iglesia se terminó en el primer tercio del siglo XVIII, cuando también la iglesia anterior, en mal estado, fue demolida.

Las comendadoras se trasladaron  a Madrid. A continuación  ocuparon el convento las Salesas, que volvieron en 1869; hasta que en 1881 las sustituyeron las Dominicas Francesas del Santísimo Rosario, también dedicadas a la enseñanza femenina.

En 1967 se declaró Monumento Histórico Artístico el convento de las Comendadoras de Santa Cruz.

En los años setenta el colegio femenino se trasladó a la nueva sede de Huerta del Rey. Las monjas vendieron el inmueble a una empresa inmobiliaria.

En el año 1976, pese a su protección patrimonial, se concedió licencia para la construcción de un complejo de viviendas, oficinas, locales comerciales y garajes en la parcela del convento, con la única condición de respetar el claustro y la iglesia.

Descripción técnica del  local

Claustro procesional tardogótico con elementos renacentistas.

En planta baja, las pandas dan acceso a locales comerciales. En planta primera los corredores se integran en un local sin uso de propiedad municipal (el objeto del proyecto). En planta segunda, los corredores actúan como un pasillo común de acceso a las puertas de las diferentes viviendas. Estos corredores se comunican entre sí por la escalera renacentista, dentro del portal de uno de los edificios de vivienda.

El claustro es rectangular. Las fachadas a él (tres plantas) con columnas de piedra caliza. La planta baja, con arquerías de arcos escarzanos, y el cuerpo superior está cubierto por vigas de madera sobre zapatas del mismo material, con un voladizo formado por canecillos, también de madera, que protegen la fachada.

En la planta primera y segunda se sitúa el principal elemento decorativo, unos antepechos calados con tracerías góticas de diversos diseños (pese a la creencia popular de la ciudad, no todos son diferentes) realizados aparentemente con yeso aunque con otros elementos integrados en su interior. Estos antepechos se levantan entre las columnas de piedra y están relativamente bien conservados, aun considerando que se encuentran al aire libre.

En el centro del patio se conserva una fuente, rodeada de un bancal cuadrado de piedra corrido alrededor, con las escaleras de acceso formando una cruz. Sobre el bancal se ve una barandilla de forja.

El local está ubicado en la planta primera del referido claustro con acceso en el momento actual por el portal de la calle María de Molina del edificio residencial; así como, según el proyecto, por un local de planta baja (objeto de expropiación) situado en la esquina sureste del claustro en su acceso por calle de Santiago. Ocupa una superficie útil en planta primera de 706,18 m2 además de 18,00 m2 en local de planta baja para nuevo acceso.

Descripción artística

Su estilo, aún gótico, pero ya con un pie en el renacimiento, podría indicar un inicio temprano del mismo y que no se varió sustancialmente su traza a lo largo de la construcción, quizá por deberse toda ella a un solo maestro de obras.

Los antepechos calados, con una tracería de diseño plenamente gótico, están emparentados con la tradición isabelina de otras obras similares como el claustro del Colegio de San Gregorio (último tercio del S.XV) de Valladolid o en el patio de la Casa del Cordón en Burgos (último tercio del S.XV); aunque realmente recuerdan más cercanamente las reminiscencias de este estilo en el primer renacimiento que ya aparece en el claustro del Colegio de Santa Cruz (último tercio del S.XV), en el claustro del Convento de Santa Isabel (primer tercio del S.XVI), o en el claustro de Santa Catalina de Siena (primer tercio del S.XVI), todos ellos de Valladolid.

El suelo del claustro está  empedrado con tabas de animales que ha dado nombre popular. Probablemente, este pavimento se ejecutó una vez acabadas todas las fachadas. Con guijarros seleccionados forma alargada y multitud de huesos, está fijado con mortero. Las tabas forman decoraciones geométricas, similares a un bordado, que se rellenan con líneas de guijarros dispuestos en forma de espiga. Esta técnica de solado, conocida como enchinado o enchinarrado, es típica de la arquitectura popular castellana del siglo XVI, y guarda motivos de reminiscencia mudéjar que son más propios de arquitecturas más humildes.