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Las políticas económicas del Ayuntamiento encaminadas a la lucha contra el cambio climático, protagonizan la última intervención del alcalde en la COP25

El tercer día de intervención del alcalde, Óscar Puente, en la COP25 ha girado en torno a acciones como como la promoción económica de las PYMES locales o la Economía Circular

La cumbre por el clima COP25 llega a su jornada de clausura en este viernes, 13 de diciembre, con una agenda repleta de actividad. Es la tercera jornada en la que el alcalde, Óscar Puente, interviene, en esta ocasión con las políticas económicas frente al cambio climático del consistorio vallisoletano como eje central.

Puente ha participado en el debate organizado por la FEMP que ha centrado su análisis en los retos que afrontan los Gobiernos Locales con sus políticas económicas frente al cambio climático.

El Presidente de la FEMP, Abel Caballero, y la Ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, han sido los encargados de inaugurar este foro.

El alcalde, durante su intervención, ha hablado sobre diversos aspectos como la importancia, en el ámbito de la promoción económica, de realizar por líticas desde el Ayuntamiento de contratar con PYMES locales supone también un ahorro de energía por cuanto los desplazamientos de medios materiales y personales son dentro de la misma ciudad.

El Ayuntamiento de Valladolid ha ganado, con ello, los Premios Europeos a la Promoción Empresarial, de la Unión Europea, cuya entrega tuvo lugar recientemente en Helsinki. El Ayuntamiento de Valladolid había sido seleccionado entre las 260 iniciativas de 29 países.

En la actualidad el Ayuntamiento adjudica a Pymes el 81% de sus contratos, más del doble que la media de la UE (35%).

La Economía Circular ha sido otros de los puntos que Puente ha destacado. El objetivo de la misma es que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantengan en la economía el mayor tiempo posible y que se reduzca al mínimo la generación de recursos. La Economía Circular va más allá de las clásicas 3R (Reduce, Reutiliza y Recicla), e incluye otras actividades, como la reparación, la valoración, el diseño del producto o el paso del pago por producto al pago por servicio, que está ya produciendo modelos de negocio alternativos, como la Economía Colaborativa.

La Economía Circular tiene un gran potencial para la generación de empleo. También favorece la relocalización de las actividades económicas en el ámbito local y regional. Además, ayuda a generar nuevos modelos de producción y consumo. Y tiene un impacto positivo en la innovación, puesto que sustituye por productos unidireccionales por productos «circulares» y generar redes de logística inversa.

La Economía Circular constituye un potente estímulo para nuevas ideas. Y conlleva impactos positivos para el medio ambiente, como son la reducción de emisiones de CO2 y del uso de materias primas, así como sociales y económicos, con oportunidades para las empresas y para los ciudadanos.

Valladolid firmó la Declaración de Sevilla sobre Economías Circulares en mayo de 2017 y en dos años se ha convertido en una referente en España y en Europa, como reconoce la OCDE en un reciente informe.

Hemos trazado una «Hoja de ruta de la Economía Circular», que se gestiona desde la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico. Así, destinamos casi un millón de euros a esta tarea. Una gran parte se dedica a incentivar, mediante subvenciones, a los emprendedores circulares. Pero, además, toda la administración municipal está trabajando en este sentido y se está involucrando a los ciudadanos, que deben ser el auténtico motor del cambio.

La Economía Circular supone un nuevo paradigma en los patrones de producción y de consumo.

Los ciudadanos, en su papel de consumidores, pueden ejercer una influencia en ese gran cambio, exigiendo productos y servicios más sostenibles en la toma de decisiones del consumo.

Es cierto que hay que incorporar otras variables, además del precio, como ya se viene haciendo con el consumo de energía en los electrodomésticos, por ejemplo.

Esas variables tienen que ver con la reparabilidad de los productos, su ciclo de vida desde su diseño hasta su reciclaje, la apuesta por el pago por servicio en lugar de poseer un producto de escaso uso, etc.

En todo caso, también en la Economía Circular, los ciudadanos son el motor del cambio.

Todas las acciones que puedan desarrollarse, sea cual sea su escala, tienen un impacto positivo en la transición hacia la Economía Circular, incluso con pequeñas acciones en el día a día: cerrando el grifo del agua y reparando las fugas, apagando las luces, separando sus residuos y depositándolos en los contenedores para la recogida selectiva, consumiendo productor de forma responsable… Son estos solo algunos ejemplos de cómo la transición hacia la Economía Circular no solo depende de los gobernantes, sino también de las pequeñas acciones ciudadanas.

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