El Grupo Municipal Socialista constata cómo las doce nuevas fuentes colocadas en Valladolid son casi inaccesibles para beber. El agravante es que se incumple mal y tarde el deseo de los vecinos a través de los Presupuestos Participativos de 2023.
Los vecinos decidieron con su voto en 2023 que una de las actuaciones del Ayuntamiento de Valladolid debería ser la instalación de fuentes en los barrios. Más de tres años ha tardado el equipo de gobierno PP-Vox en cumplir con la voluntad de los ciudadanos que votaron en los Presupuestos Participativos. Pero el problema no solo es la tardanza, sino que las doce fuentes son prácticamente inaccesibles porque están puestas a una altura que para muchas personas resulta tan incómoda que se convierten en inútiles. No se puede beber agua sin hacer un ejercicio de contorsión, según denuncia el Grupo Municipal Socialista.
“Es imposible aceptar que para beber de una fuente pública, en plena calle, haya que ponerse de rodillas. Instalar una fuente debería servir para facilitar el acceso al agua, no para poner a prueba la flexibilidad de los vecinos”. Así describe el concejal socialista Luis Vélez la colocación de varias de las nuevas fuentes de Aquavall directamente sobre el suelo, sin una base que permita utilizarlas con comodidad.
El Grupo Municipal Socialista trasladó esta situación a la Comisión de Urbanismo, con ejemplos concretos en la Plaza de Cuba y en la trasera de la calle Góngora, en Rondilla. El equipo de gobierno PP-Vox, según explica Luis Vélez, reconoció que los socialistas tenían razón y respondió que «mirarían a ver cómo solucionarlo».
El concejal socialista asegura que este es un ejemplo, uno más, de la mala gestión del equipo de gobierno PP-Vox: “Una chapuza más. Resulta tranquilizador que el gobierno de Carnero coincida en que una fuente debe permitir beber agua. Resuelto ese debate, solo falta que consiga instalarla a una altura adecuada», ironiza Vélez, que reclama una rectificación y una fecha concreta para ejecutarla.
Vélez advierte de que esta instalación resulta aún más inadecuada para personas mayores o con dificultades de movilidad: “Si para utilizar un servicio público hay que agacharse hasta el suelo, el problema no lo tiene el vecino; el problema lo tiene quien ha dado por buena esa instalación.” En consecuencia, el PSOE exige revisar las doce ubicaciones previstas, identificar cuántas fuentes presentan estas deficiencias y concretar su corrección. También reclama aclarar si se ha completado el contrato, por qué se prescindió de una base y qué comprobaciones se realizaron sobre la comodidad de uso.
“Se agradece que vayan a mirar a ver cómo solucionarlo, aunque habría sido bastante más útil mirar cómo quedaban antes de darlas por bien instaladas. Comprobar si se puede beber de una fuente no parece un control de calidad excesivamente sofisticado”, concluye Vélez.







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